viernes, 26 de junio de 2009

Ignacio Hàbrika- Dibujante, Pintor...

Nací en Mexicali, en la península de Baja California, México en 1953.

Por aquellos días, era un enorme desierto, con temperaturas que alcanzaban los 50 grados centígrados en verano y en el invierno, amanecían con una costra de hielo los tejados y los depósitos de agua. Actualmente esta ciudad venció al desierto y lo convirtió en tierra fértil, pero continúa siendo la ciudad que atrapó al sol.

Mi primer encuentro con la magia del arte fue a través del cine, mi padre, fue un modesto empleado de uno, llamado Cine Mexicali y me permitió ver películas casi a diario, a cambio de buenas calificaciones en la escuela y allí precisamente descubrí la magia del arte, viendo cine. Ahora cuando lo pienso, siento que fui educado visualmente con el talento de cientos de cineastas que realizaron composiciones para cada toma, para cada imagen que vi.

Desde muy niño empecé a dibujar y a destacar en la plástica, pero la primera vez que me visualicé pintor fue una mañana de noviembre del año sesenta tres, cuando descubrí accidentalmente una puerta que me condujo a un sótano, en el edificio de mi inolvidable y antigua escuela primaria.

En ese lugar se encontraban dispuestos caballetes, cuadros, bastidores con tela, dibujos en papel, paletas con alucinantes coloridos, carboncillos, tubos de colores y muchos pinceles. Entre el aroma de aceites, espíritu de trementina y todo lo anterior descrito, como una mezcla fantástica, en ese universo de formas y colores se impactaron poderosamente mis sentidos y tuve una revelación al imaginarme adulto, pintando enormes telas, fue espectacular verme con un pincel y me dije:

-¡cuando sea grande, esto quiero ser!

Durante algunos minutos me fugué en esas bellas pinturas que estaban allí para enseñarme un camino, hasta que el ensueño fue roto por el timbre que anunciaba el fin del recreo. Recuerdo muy bien ese día, porque al salir de clases, una trágica noticia sacudió a todos, el presidente de Estados Unidos había muerto.

Años después, casi al terminar mi carrera como maestro de educación primaria, recibí un obsequio que me recordó aquella mañana, era tubos de color al óleo y pinceles y justamente allí empezó la razón por la que me encuentro hoy aquí.

Al término de mi carrera como maestro en 1973, fui adscrito a una escuela en la ciudad de Tijuana, me mude y allí asistí a mis primeras clases de dibujo y pintura.

En 1976 gané un concurso estatal de pintura y concurse a nivel nacional, sin obtener nada.

En 1977 expuse por primera vez mis confusas búsquedas y en 1979, siendo un joven pintor obtuve un segundo lugar en el concurso más importante de mi estado, la Bienal de Baja California y tuve la oportunidad de exponer en la capital del país, México D.F., en la galería Tierra Adentro.

Ese año, hice una exposición llamada El Congreso de los Reprimidos y en ella pude celebrar el haber encontrado mi camino, estilo o lenguaje plástico propio, ahora si había unidad en el conjunto. En esos días yo dormía poco, pintaba mucho y soñaba más.

En las Bienales de 1981 y 1983, obtuve, nuevamente el segundo lugar y además varias menciones honoríficas.

En 1984 la galería Installation, de San Diego, California, en Estados Unidos organizo la exposición intitulada: Centro in Central , Hábrika Informal y a raíz de eso, recibí varias invitaciones y participe en exposiciones dentro y fuera de México.

En 1986 fui invitado por la Casa de Cultura de Mexicali a realizar una exposición, casualmente la institución ocupa el mismo edificio que albergó mi escuela primaria. Prepare una colección que llame: El lenguaje de colores y se inauguró con gran éxito y varios días después de la inauguración, una cálida tarde, regresé con la intención de recorrer la exposición, con esa calma posterior a un evento.

Cuando iba entrando por la puerta principal, vi que bajaba por la escalinata nada más y nada menos que el maestro José Luis Cuevas, acompañado por un séquito de treinta o cuarenta distinguidas damas. Me quedé helado al verlo pasar y dirigirse a la galería y penetra a la sala donde estaba mi exposición. Empecé a sudar frío, las piernas me temblaban y quise desaparecer disimuladamente de la zona, casi lo logro, cuando precisamente sale la directora y pregunta en voz alta ¿Dónde está el artista?...!gulp!

El portero me delató y me alcanzó…-!Le hablan, joven!, dijo.

Fui llevado a la presencia del maestro Cuevas y me dijo: “Nunca imaginé encontrar un talento como el tuyo en este lugar”, tomó el libro de firmas, escribió una felicitación que conservo y me invitó a participar con él en un taller de dibujo y por supuesto que acepté. Los acompañantes hicieron un ohhhhhhhh y ahhhhhhh y allí, justamente, sentí que la fama realmente empezaba.

En 1992, el comité de selección de la galería del Banco Interamericano de Desarrollo BID en Washington D.C., aceptó mi solicitud de exposición y meses después inauguré Puentes y allí se abrieron puertas importantes en mi carrera.

A principios de 1993 viajé a Chicago y tomé un curso de Monotipo serigráfico.

Estando en Washington me enteré que había sido seleccionado por la Dra. Bélgica Rodríguez, directora del Museo de Arte de las Américas de la Organización de Estados Americanos OEA y expuse en ese importante lugar, recibiendo además el gran honor de que mi obra Tierra de nadie, fuese seleccionada para formar parte de la colección permanente del museo ( OAS ).

Un mes después expuse en Moscosso Gallery en Dupont Circle en Washington. Posteriormente participe en una subasta en la misma ciudad, en la galería Very Special Arts.

De igual manera en varias subastas en apoyo a los programas de UNICEF, en Houston.

Cuando regresé a casa después de ésta importante etapa, me encuentro que mis pequeñas hijas no me reconocen y me confunden con mi hermano, creen que soy su tío. Una extraña sensación me embarga y una alarma interna me avisa que no estoy en la ruta correcta y esa tarde, tomo la decisión de alejarme de la pintura un tiempo y decido dedicarme a enseñar nuevamente en la escuela primaria y estar con ellas, muy cerca y acompañarlas en esa tierna y maravillosa etapa de su vida.

Entonces, para no perder de alguna manera la sintonía con la pintura, creo el taller de arte infantil Los Niños Pintores de Tijuana, cuyo paso ha sido destacado en Museos y Galerías de Japón, Estados Unidos, México y Cuba.

Yo seguí pintando un poco, pero desde otra perspectiva, sin esa fuerza de antes, opaco, sin emoción.

Pero un día de 2004, una mañana desperté y me dije: llegó la hora, mis pequeñas ya dejaron de serlo y con el apoyo, como siempre de Eva, mi esposa, vuelvo a las andadas.

Empiezo a pintar poco a poco, errático, sin certezas, fue duro el retorno, ya estaba con las ilusiones plásticas oxidadas.

Lentamente retomo caminos y pinto Embrujo y lo expongo en el Festival Hispanoamericano de guitarra, donde es adquirido de inmediato y soy invitado a realizar la obra que sería la imagen del festival del siguiente año. Así nació El guitarrista y sus musas.

Esto me animó y en el transcurso de dos años, integro una exposición que se inaugura en La Galería Carmen Montilla en La Habana, Cuba. Después expuse Espejos de Papel en Holguín, Cuba en la edición XIV Romerías de mayo en 2007.

Actualmente estoy preparando la exposición individual Reencuentros, la cual será inaugurada en octubre de 2009 en el Centro Estatal de las Artes

Y aquí estoy, tras treinta y tantos años de búsquedas y encuentros, orgullosamente formado en la cultura del esfuerzo y del tesón, porque creo firmemente en el trabajo de jornadas arduas, de entrega y autocrítica. Sé que el trabajo madura cálida o violentamente, en noches y amaneceres de constancias coloreadas como fábula, pintando en mi tiempo, con mis propias reglas, mis símbolos, realidades, sueños y anhelos, vagando por los ojos, mentes y pieles con mi lenguaje de colores, soñando caminos y trazando puentes de libertad, de eso será mi lucha.

1 comentario:

  1. !! Que maravilla, conocerte en esta condensada entrevista autobiográfica!!. Bien te lo habia escrito antes, Tijuana y toda la Baja California son una fuente de inspiración y toda tu obra es un reflejo de ella!!. Yo tuve la oportunidad de conocer Tijuana y otras regiones aledañas. Fuí invitada por el Embajador y el Consul de USA en Tijuana en 1992; a pasar dos meses de vacaciones con sus respectivas familias. Tengo los mejores recuerdos y más grandes experiencias humanas de aquellos dias. El arte allí es de una dimensión inalcansable. Felicidades y gracias por compartir. Un abrazo, Mai

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