martes, 13 de julio de 2010

Eva Alcaide Sánchez

MI VIDA EN BREVE
Vine al mundo, en Malabo, isla de Bioko (Guinea Ecuatorial), el 26 de septiembre de 1953.
Esa noche en ausencia de mi padre,( “masa Paquito”) sonó el “Nkú” bajo la Ceiba, a través del bosque, para anunciarle mi nacimiento, pues se hallaba a km. en otra finca, pues lo suyo era la agricultura del cacao y café. (Por aquel entonces, no había teléfono). Mamá Eva, aunque me rechazo en principio por el mal parto que le di, merece su gran mención, pues un carácter amable, con sentido del humor y presta a evitar conflictos y con un autentico espíritu solidario hacia su entorno, contribuyo a ganarse el cariño y respeto de los paisanos y es el gran referente en mi existencia para mantener una constante actitud positiva frente a la vida, pues pasara lo que pasara, siempre le encontraba el lado positivo a las cosas y una solución.
Unas cuartillas y caja de lápices “Alpino”, bajo la luz de una lámpara de petróleo, decidieron que me pasaría la vida pintando. Solo tenía 6 años. Tres años después acompañé a mí padre a visitar un amigo escultor catalán que impartía sus clases, en el mismo taller donde trabajaba: Modesto Gene. Nunca podré olvidarlo. Ahí fue donde tuve ocasión de ver las primeras esculturas en yeso de “molde perdido”.Estaba realmente fascinada por el mundo que se ofrecía, de creatividad en su taller.
Aprendí la técnica del “molde perdido”, después de tomar el barro por 1ª vez, en mis manos para modelar, también dibuje y pinte mi primer cuadro al óleo.
.Para entonces mi santa madre ya había traído al mundo cuatro chicos más. Me crié entre varones, quedando compensado el tema por el colegio de misioneras concepcionistas donde aprendí a leer y donde tuve mi primera experiencia de vida social, entre niñas y adolescentes de diferentes tribus o etnias, o nacionalidades, aparte de españolas. Recuerdo alguna compañera libanesa.
A los 11 años viajo a Galicia, con mi tía Juana, ( la abuela tuvo el valor de parirla en Guinea, en aquella época) farmacéutica en una aldea de La Coruña con tan mala suerte para ella que un accidente de moto, me retiene más tiempo del previsto, lejos de mi madre y mi querida Sta Isabel. Fueron años de esconder los dibujos bajo el colchón, pues según ella perdía el tiempo con fantasías inútiles. Aunque nuestros caracteres chocaron, era una mujer dura y fuerte de la qué aprendí cosas muy positivas. Después de tres años, en la aldea, vuelvo a Guinea en plena Autonomía del país. Decido hacerme misionera a los 14 años (supongo que con la idea de permanecer en Guinea, además las monjas, me animaban a dibujar y pintar). Mi padre tajante me hace desistir, proponiéndome participar en el concurso de pintura que todos los años se celebraba patrocinado por el ayuntamiento. Me dieron el 2º premio, entonces “cambié los hábitos por los pinceles”.
Después de la independencia de Guinea, (tenia 15 años) en un Madrid que se me antojaba “la gran selva urbana”, llena de peligros desconocidos, (para mí que venía del bosque) no entendía nada del torbellino de la gran ciudad. Interrumpido un bachiller elemental, prefería “hacer pellas” y visitar museos y galerías de Arte, pues tenía realmente hambre de ello y eso era lo mejor que me ofrecía la capital de la “madre patria”: Arte y cultura. En una de esas, concretamente en el antiguo Museo de Arte Contemporáneo, (en la Castellana) tuve un encuentro fortuito con otro ser que me dio la dirección del que fue entonces mi gran guía visual: Francisco Espinos (también escultor, pero valenciano) y donde adquirí una educación visual de los objetos en el espacio: Dibujo de mancha (carboncillo) preparatorio para el ingreso en Bellas Artes. Fueron tres años de intensa disciplina para dominar la “realidad aparente”, pero no hice Bellas Artes .A los 18 años las circunstancias familiares me llevaron a tener que buscar trabajo y me perdí en el mundo de la publicidad, como creativa, en las Palmas de Gran Canaria, Allí conocí al hombre que me llevo al altar, contra la voluntad de mi padre, a los 19 años.
Después de nacer mi hija Patricia, abandone la publicidad que sobre todo me dio conocimiento de materiales diversos, un nº en la seguridad social, que todavía conservo aunque solo consten en mi haber apenas 3 años de trabajo… ¡!
En Ibiza, después de separarme del padre de Patricia, me volqué de lleno en el mundo de la plástica, pues siempre tuve claro desde mi más tierna infancia, cual era el camino a seguir y todo lo aprendido desde los 9 años me permitió ir sobreviviendo a la par de ir evolucionando mi propio trabajo como creativa.
Estaba en Ibiza, cuando llega a mis oídos, la caída de Macias, (considerado el gran dictador de Guinea) y el nuevo presidente, su sobrino Teodoro Obiang, hace un llamamiento a los antiguos residentes del país, para que ayudemos en su recuperación económica, levantando las fincas de cacao y café. Ello trajo a mi memoria la promesa hecha a los 15 años, de volver cuando fuera mayor para crear un Taller de Arte, para mis paisanos.
Mientras administraba las “propiedades” familiares, (pagando impuestos, paradójicamente como extranjera) gestione la creación del primer Aula de Arte en Guinea, (después de la independencia) en el Centro Cultural Hispano Guineano. Fueron años de gloria en la década de los 80, con un reconocimiento tanto por parte del Ministerio de Cultura del gobierno guineano como por la Embajada de España y su Cooperación Exterior.
Luego regreso, por estar cerca de mi hija Patricia en Tarragona, en Riba Roja de Ebro organizo el 2º taller de plástica. Allí me sorprende la vida, 20 después, quedándome embarazada de mi 2ª hija Afiri Kara y ella es la que me devuelve a Ibiza con un proyecto Telúrico-plástico-Creativo para la Paz Mundial, qué desde hace un par de años comparto con vosotros.

1 comentario:

  1. Eva, ahora veo este escrito tuyo a donde he llegado a través de la columna fija de tu blog donde se encontraba ese pequeño escrito mío.
    Saludos, espero que todo siga bien. Fuerte abrazo.
    Teo.

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